espaliaswing/ abril 7, 2018/ Sin categoría/ 0 comments

A mis 18 tuve la suerte de tener grandes conversaciones con D. Fernando Sagaseta Ilurdoz Cabrera, era amigo de mi padre de toda la vida, según mi padre (franquista acérrimo), “el pobre, era un buen chico pero se fue a estudiar Derecho y se volvió raro”.

Era un gran interlocutor y aunque nuestra ideología era absolutamente contraria, nunca tuve discusiones acaloradas con él, a pesar de que como  diputado dicen que tenía un discurso vehemente. Aprendí mucho de él, tanto de política, como de la historia reciente de nuestro país.

Era antifranquista y estuvo vinculado al partido comunista de España. A finales de los 50 luchó por salvar a “El Corredera”, que fue condenado a muerte y ejecutado a garrote vil en 1959 (fue un mito de la época, cuando fue sentenciado a muerte, muchos sectores de la sociedad canaria se movilizaron para evitar su ejecución, incluido el obispado, aunque no lo consiguieron). Fue en este momento cuando surgió Canarias Libre. Estuvo detenido por sus actividades contra el régimen, e incluso suspendido del ejercicio de la abogacía. En las elecciones generales de 1979 fue elegido diputado por UPC (Unión del Pueblo Canario).

Aunque era muy joven (sólo 19 años) recuerdo dos preguntas que le hice; ¿Dónde están los políticos que se merecen el respeto porque defienden una ideología?, desde mi punto de vista ya empezaban a desaparecer y la segunda ¿Cómo es posible que los políticos que están en el poder no se den cuenta de que mi generación no va a poder mantener a los hijos de Franco?, era y sigue siendo mi forma de explicar la situación de la pensiones, 1 no puede mantener a 8 o 10, los jubilados de hoy en parte son hijos de familias de la época franquista en la que se premiaba la natalidad.

Las primeras elecciones en las que trabajé, fue en unas locales. Son las elecciones más complicadas, porque los electores votan a la persona no al partido. Se sabe cuál es la tendencia política de un municipio en las elecciones nacionales. Por eso, las locales son las que pueden deparar más sorpresas.

Además implican un mayor volumen de trabajo, porque en la misma  jornada se celebran elecciones locales y autonómicas. En el caso de Canarias, se eligen los gobernantes de ayuntamiento, cabildo y gobierno autonómico.

Reconozco que como en todo lo que me implico, me puse manos a la obra y aprendí todo lo que necesitaba para hacer bien mi trabajo, empezando por la legislación,   los   plazos   para   cada   etapa   de   la   campaña,   interventores y apoderados, estructura de los mítines, temática de los discursos de los  candidatos, desarrollo de programa electoral, espacios publicitarios en la emisora local, diseño de flyers y puntos básicos del programa  y en  general estrategias para hacer que los discursos fuesen eficaces y creíbles.

La verdad es que me resultó fácil, la mayoría de las cosas de alguna forma ya las tenía aprendidas y sobre todo porque me divertí mucho. Eso sí, desde esa primera campaña, todas las personas que trabajan en una, independientemente del partido político para el que lo hagan, se merecen mi respeto; porque es un trabajo al que se le dedican muchas horas, muy intenso y si estas al lado del candidato más complicado porque entramos en el terreno del ego.

En realidad trabajar en una campaña política es un trabajo, siempre le he dicho a mis candidatos que no es una cuestión personal, en el sentido de que se acepta la oferta que económicamente sea más rentable. El voto es personal, libre y secreto, por lo que nunca se sabe exactamente a quién vota cada uno.

También les he dicho a todos que cuando una persona dice que siempre les ha votado, generalmente no es cierto; excepto claro está en el entorno más cercano, supuestamente. Aún así siempre te puedes llevar sorpresas.

En la última campaña que trabajé, tuve la suerte de estar cerca de Lorenzo Olarte, aunque no me pareció la mejor idea que volviera a la vida política después de haberse retirado, reconozco que aprendí muchísimo de la política y sobre todo de los políticos estando a su lado.

Fue Presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria; fundó Acción Canaria que se integró en la UCD, siendo asesor de Adolfo Suárez de 1977 a 1979; parlamentario por UCD; Vicepresidente y Consejero de la Presidencia por CDS y tras una cuestión de confianza, se convirtió en el Presidente del Gobierno de Canarias.

Fundó Unión Canaria que se incorporó a CCI (Centro Canario Independiente), cambiando posteriormente su nombre al de CCN (Centro Canario Nacionalista) que pasó a formar parte de Coalición Canaria. Aunque con los años abandonó esta formación retomando sus siglas CCN.

Elegido de nuevo diputado, esta vez por Coalición Canaria. Se retiró de la vida política tras su mandato como Vicepresidente y Consejero de Turismo y Transportes del Gobierno de Canarias. Sin embargo, volvió a la vida política en unas elecciones en las que los candidatos eran todos los de 20 años atrás, todos argumentando que la situación política de Canarias era insostenible.

En una campaña insular y regional, todo es igual que en una local, con la sutil diferencia de que los actos públicos se multiplican y el programa afecta a un territorio mayor, pero no creas que es muy diferente.

Me retiré del mundo político por ética, llegó un momento en el que me saturé de tanta doble y triple jugada, acuerdos pre-electorales, apoyos económicos a cambio de favores, tramas varias, compra de votos, falta de un discurso auténtico….Lo peor es que esto ocurre a muchos niveles.

Por suerte, existen políticos coherentes, responsables y honrados. Aunque tengamos la tendencia a generalizar bajo las siglas de un partido político. Sea cual sea, me parece realmente injusto, porque las acciones criticables o incluso  aquellas que pueden ser castigadas con pena de cárcel, las hacen personas con nombre y apellidos, que forman parte de un partido político.

La actuación negativa de un partido es no tomar las medidas correctas en referencia a los escándalos que han surgido; en casi todos los casos de corrupción, lo que han hecho en general, es negarlo todo o esconderse hasta que llega el momento en el que irremediablemente tienen que reconocer lo evidente.

Otra cosa es que la gestión de un gobierno sea criticada por los que no tienen la misma ideología, eso es normal. Y por suerte tenemos la posibilidad de cambiar las cosas cada cuatro años ejerciendo nuestro derecho al voto.

El gran problema actual es que los que encabezan las listas electorales, no tienen la capacidad de trasmitir la confianza suficiente como para que el pueblo confíe de nuevo en la clase política. Eso se traduce en desidia a la hora de acudir a las urnas, lo que implica que los que gobiernan no son el reflejo de la voluntad de la sociedad general, sólo representan al porcentaje de ciudadanos que ha votado. Y eso es peligroso.

Desde mi punto de vista los partidos políticos deben hacer un análisis interno y preguntarse el por qué no son capaces de generar credibilidad, desarrollar discursos reales cercanos al ciudadano, ser coherentes en todas las administraciones con sus propios principios y dejar a un lado el mal hábito de criticar a los contrincantes políticos, sin aportar sus soluciones. Algunos incluso deberían plantearse, renovar totalmente su imagen y proponer candidatos que sean un soplo de aire fresco en el panorama político.

Un tema que todos hablan en campaña, si no abiertamente sí que en petit comité, y del que todos se olvidan si llegan al poder es la necesidad de que el sistema de votación sea con listas abiertas. Sería sin duda un método mejor que el actual, votaríamos a la persona y no a una lista. Al día de hoy sigo considerando que es una utopía que se apruebe en España este sistema.

En fin, a pesar de las cosas que no funcionan, de la carencia de políticos coherentes y con una ideología clara (salvo excepciones), de estar pendiente una reforma constitucional, de la no independencia de poderes….; sigo pensando que la Política es un arte y que desde un cargo público se pueden hacer grandes cosas por el pueblo.

 

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