A Alcibíades García  su pasión e interés por los molinos, le surge desde temprana edad.

Cuando decidió restaurar la molina, el destino le llevó a Vallehermoso donde consiguió una parte de “la molina”, a falta del motor que lo moviese para ponerlo a funcionar.
Tras un tiempo, logra dar con el complemento que le faltaba a su molina; un motor de dos tiempos hecho en Tarragona en 1910 por el Ingeniero Francisco Vilar, quien construyó unos ochenta motores, incluido este, único que aún funciona y que se encontraba en Arguayoda, en La Gomera.

Pero llegar al punto de conocer quien fue el constructor, su procedencia y ponerlo a funcionar;  Alcibiades García tuvo que realizar un intenso trabajo de investigación para tener el mayor número de datos posibles sobre su construcción y funcionamiento dado que “la maquina” carece de esquemas o manual de funcionamiento por su antigüedad.


En ese proceso, logró contactar con un nieto del constructor quien quedo sorprendido por saber que el único motor  de los ochenta fabricado por su abuelo, aún existía. Le contó una breve historia sobre él y de cómo, tristemente, su final lo encontró en el campo de concentración de Auschwitz. Este motor, fabricado en 1917 por Francisco Vila, tiene además, la curiosidad que necesita, para su arranque, de un calentamiento previo con un soplete durante unos 30 minutos, al ser de fabricación artesanal solo queda ese en el mundo, que se sepa, además tiene el honor de ser el primer motor diésel fabricado en España.

Tardó unos cinco años en restaurarlo dado que tuvo que fabricar el mismo  las piezas de repuesto ante la imposibilidad de conseguirlas; un tiempo en el que esperaba con ansias escuchar nuevamente ese sonido tan característico que le marcó en su niñez.

Puedes visitarlo en el barrios de Las Rosas de Agulo.