El molino de agua de Firgas es el más antiguo de las islas Canarias que todavía está en uso: su construcción data del año 1517 y sigue moliendo gofio. Se encuentra situado en el centro de esta villa, junto a un parque. Por su importancia histórica fue declarado “Bien de Interés Cultural” por el Gobierno de Canarias en 2007 (Decreto 133/2007, de 24 de mayo, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Sitio Etnológico ‘El Molino de Agua’, situado en el término municipal de Firgas, isla de Gran Canaria”). Se encuentra sobre la acequia de la Heredad de aguas de Arucas y Firgas. Esta situado a la salida de Firgas en el lado derecho de la carretera que conduce a Valleseco.

 Historia

En el siglo XVI, Firgas era un pequeño asentamiento que crecía al amparo de un ingenio de azúcar. La incipiente población necesitaba un molino para disponer de harina. O, más exactamente: gofio (el alimento básico en la dieta campesina en Canarias). Por eso, el Condado de la Vega Grande promovió la obra de construcción de este molino hidráulico. Para mover sus ruedas, usaba el agua de la Heredad de Firgas y Arucas. “La molienda se sitúa junto a la acequia matriz de la Heredad, que pasa junto al molino y que tiene un desvío de aguas a la entrada del cubo. En esta entrada se colocan unas rejillas, para impedir la entrada de impurezas al bocín”, describe el decreto.

Durante siglos, varias generaciones de molineros han tenido la explotación de esta obra hidráulica. Sin embargo, en los años noventa del siglo XX, el conjunto (edificio del molino, vivienda del molinero) se encontraba en ruinas: entre 1959 y 1994 permaneció cerrado y abandonado. El Ayuntamiento de la Villa de Firgas lo adquirió ese año. Lo restauró y hoy, cinco siglos después de su construcción, funciona perfectamente. La vivienda del molinero sirve como sede a la Oficina de Información Turística; el molino sigue activo y recibe visitantes que desean conocer el proceso de elaboración del gofio.

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Arquitectura tradicional y maquinaria

El molino del Conde está organizado en torno a un patio central. Desde aquí se reparten las distintas dependencias según la tipología tradicional de construcción con tejado a dos aguas (tejas por fuera, madera de tea por dentro). Los elementos de la molienda se encuentran en el salón principal:

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Hay una planta inferior bajo las piedras de moler: la cueva. Se trata de una bóveda de mampostería. El agua baja por el cubo y llega hasta la cueva: aquí sale por el bocín (una salida estrecha para el agua del cubo). La restauración del molino contempló la finalidad didáctica del proyecto. Por eso, hay una ventana en el suelo de la sala principal que permite ver la cueva. Cuando el agua entra al molino, se puede ver el funcionamiento de la maquinaria de la bóveda.

En el salón principal existe un altillo (también se llama “troja”). Servía para guardar el grano. Se accede a través de una escalera de madera, apoyada en la piedra de la pared.

Junto a la sala principal, existe otra dependencia: el tostadero de granos. Está encajada en la roca sobre la que se asienta el molino. Al otro lado del patio se encuentra la antigua casa del molinero, con una pequeña tienda almacén.

Curiosidades

En 1926, los arrendatarios del molino, presentaron un proyecto para que el pueblo tuviese luz eléctrica, consistente en la colocación de una turbina que sería movida por la fuerza del agua, al igual que la rueda del molino, pero nunca se llevó a cabo.