Éste fue uno de los quince molinos que llegaron a funcionar en San Mateo dedicados principalmente a la molienda de millo para obtener el gofio. Su particularidad residía en el propulsor diésel que fue instalado en el año 1927 por su propietario Dionisio Jiménez, y que hacía funcionar todo el molino.

La maquinaria está formada por un motor térmico Ruston de 25 CV que servía para accionar la maquinaria de molienda y una dinamo de 15 kW que se empleó para suministrar electricidad por primera vez al pueblo, hasta que en 1943 se entregó la concesión a Unelco. La molienda se realizaba con molino harinero, de la misma marca que el motor, con dos juegos de piedra y armazón de hierro.

Durante los 75 años que estuvo en funcionamiento este molino, fue un punto de encuentro muy popular de San Mateo, lugar habitual de tertulias y noticiero del pueblo, llegando a celebrarse en sus instalaciones algunos mítines políticos durante la II República. Se encuentra ubicado dentro de un edificio de 190 m² de la calle del Agua, en la salida del casco urbano hacia Valsequillo, con parte de su maquinaria en buen estado, que hoy día sigue en funcionamiento apoyada en métodos más modernos.