El Molino Quemado se localiza junto a la Carretera C-812, a unos 500 metros del núcleo de Mogán, en un enclave emplazado a unos 200 metros sobre el nivel del mar.

Se trata de un molino harinero de viento constituido por dos cilindros superpuestos: una base de mampostería de 12 metros de diámetro y 1,5 de altura media y el cuerpo del edificio: una torre cilíndrica de 6,10 metros de diámetro en el exterior y 4,50 en su interior, por 7 metros de alto, hecha de mampostería con mortero de cal y arena, de dos plantas, con techumbre cónica de vigas de madera, recubiertas de latón. Es el molino de viento más grande que existe en Gran Canaria.

La maquinaria de estos molinos se estructuraba en un sistema para el aprovechamiento del viento que iba de 4 a 6 aspas o velas de madera recubiertas con lona e incrustadas en una cruceta de hierro fundido. De ésta partía hacia el interior del molino el eje o árbol de transmisión de madera o hierro, encargado de mover una rueda dentada que se engranaba en la linterna del eje vertical que bajaba hasta las piedras o muelas de la caja de molturación. Esta caja se componía originariamente por los elementos que son comunes en los molinos harineros: muela superior rotativa o móvil, muela inferior fija, caja, tolva, canal, aliviadero y sistemas de frenado y orientación.

El molino contaba con un sistema de orientación de las aspas, que mediante un mecanismo constituido por una gran palanca empotrada en la base del techo del inmueble movía en bloque todas las velas y el árbol de transmisión con el techo del molino. Esta solución era posible gracias a que todo el conjunto superior de la torre, con su base a modo de anilla circular, era un cuerpo móvil apoyado sobre otra anilla fija empotrada en la obra de mampostería. Ambas piezas engatilladas posibilitaban la rotación de la parte superior de esta construcción hasta que las aspas quedaban orientadas al viento.

Este molino, muy probablemente fue construido durante el s. XIX, si bien se desconoce la fecha exacta de su fábrica, asimismo parece ser que en los últimos años de dicha centuria se quemó por completo, y aunque este dato tampoco se sabe con seguridad la tradición oral recoge que el incendio fue provocado por un pastor de La Aldea en venganza contra el poder Municipal, momento a partir del que pasó a conocerse como Molino Quemado perdurando esta designación hasta la actualidad. El incendio supuso el inicio de una progresiva degradación continuada hasta mediados de la década de los noventa del siglo XX, cuando el importante deterioro de la cimentación, así como el agrietamiento vertical del mampuesto provoco la urgente intervención de los servicios técnicos municipales con la intención de poner freno al proceso de ruina que ya llegaba a constituir un grave peligro para la integridad de la construcción.

Más tarde, a finales de 1997 a instancias de la Concejalía de Participación ciudadana se encargó al técnico M. Bueno de esa misma corporación la redacción de un Proyecto de Rehabilitación para el viejo molino, que se puso en marcha en el mes de mayo de 1998, subvencionado por el Ayuntamiento de Mogán y la Caja Insular de Ahorros de Canarias. Dicho proyecto se fijó como objetivo prioritario mantener en la mayor medida posible el aspecto que en su día había caracterizado al primigenio edificio, además de solventar los problemas estructurales de conservación.

Tras esta intervención el Molino Quemado se ha convertido en todo un símbolo de identidad para los habitantes del barrio moganero “Molino de Viento” al que da nombre.