La Molina de San Bartolomé data de 1870 y se trata de un edificio erigido por el entonces secretario del Ayuntamiento, Baltasar Fermín, que logró la calificación de Bien de Interés Cultural (BIC). Fue adquirida en 1919 por don José María Gil, que fue alcalde. Gil quiso preservar este edificio que forma parte del patrimonio histórico de Lanzarote y lo puso en marcha como molina de gofio artesanal, pasando luego de padre a hijo, Esteban Gil, y después a su sobrina Silvia, está considerada Bien de Interés Cultural. Consta de una torre circular de piedra, barro y cal. El espacio interior se distribuye en tres pisos, uno bajo que servía de almacén, el segundo con la salida del gofio o harina y el superior, donde se volcaba el grano. En 1920, la molina se cerró y siguió hasta la actualidad en desuso, al ser sustituido el sistema de molienda por un motor de fuel-oil. Actualmente, “necesita una restauración profunda”, explica el Consistorio. La parte que se construyó posteriormente ha seguido funcionando y produciendo un gofio de gran calidad hasta el 2016.

En la actualidad la Sociedad La Molina Jose María Gil SL (Lourdes y Silvia) están desarrollando el proyecto de rehabilitación y está previsto que en octubre de 2018 este molino esté de nuevo con sus puertas abiertas al público. Mediante un proyecto global que pretende conseguir que el molino sea el centro neurálgico de los vecinos del municipio, como era antiguamente.