El primer molino de gofio de La Gomera fue propiedad de Ramón Trujillo Cordero hace más de 60 años en el municipio de Alajeró. Desde entonces, las generaciones sucesivas de la familia se han encargado de mantener esta tradición cerealística apostando siempre por la calidad del producto.

Su nieto, Jonay Negrín Trujillo, responsable junto a su hermano Romén de este molturador en la actualidad, dice que el secreto para obtener un buen resultado “está en disponer de una materia prima de calidad, controlar el tostado y la molienda para que siempre esté en el punto justo y cuidar las cantidades en las mezclas para conseguir un sabor homogéneo”.