El único molino harinero que queda en el municipio puede visitarse en su enclave original. Aunque pasa desapercibido por encontrarse por debajo del nivel de la calle debido al desarrollo urbanístico, alberga una exposición sobre la actividad vulcanológica del municipio. El resto de molinos que formaban parte del conjunto, y que funcionaban gracias a la fuerza del agua que discurría por unos canales, desaparecieron en el siglo XIX.